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Manteniendo la tradición

Posted by Elena 13/10/2019 0 Comment(s)

"Manteniendo la tradición" ha sido el lema de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2019.

 

En estos días, reflexionando sobre el lema, nos encontrábamos que, para muchas de nosotras, esa frase no tiene un sentido muy positivo.

 

La palabra "tradición" tiene una cierta carga negativa pero es que, además, en el entorno de la mayoría de nosotras el porteo no es algo que se pueda "mantener", sino que hay que introducir. 

 

Sin embargo, si lo pensamos bien, el porteo es algo que ha estado presente en nuestro entorno hasta hace bien poco. En los casos en que nos pilla más lejos, nuestros bisabuelos han sido porteados con seguridad. Son apenas 3 generaciones de distancia. No se trata de introducir el porteo, sino de recuperarlo.

 

Y eso, en los lugares en que lo hemos perdido, porque en la mayoría del mundo el porteo se mantiene ya que es algo imprescindible.

 

 

Y es que el porteo NO es un mero transporte, aunque es una función que todos-as apreciamos: si tenemos que ir por el campo con nuestro bebé, o nos imaginamos a alguien que tiene que ir a recoger la cosecha con el bebé o a venderla al mercado, no tenemos mucha duda de que la manera más práctica es porteando.

 

Pero más allá de este aspecto práctico que es la base de su utilidad, portear te permite ofrecer al bebé todo el contacto que necesita para desarrollarse adecuadamente.

 

El desarrollo físico, intelectual y emocional del bebé ha de realizarse en contacto con un adulto.

 

Porque hace miles de años, un primate fue perdiendo el pelo y aparecieron las diferentes maneras de transportar a sus crías: con fibras vegetales, con pieles.

 

Ese primate llegó a ser nuestro ancestro por dos procesos que se desarrollaron de la mano: un cerebro más inteligente y las manos liberadas de la función de desplazamiento.

 

Así, este cerebro permitió que las manos influyeran en el entorno creando la primera tecnología que, a su vez, colaboró en el desarrollo de un cerebro cada vez más inteligente en un círculo virtuoso.

 

Manos libres.

 

Y ¿cómo podrían tener las madres manos libres sin un pelo al que se pudieran agarrar sus crías?

 

Portear es parte de lo que somos y no habríamos llegado a ser humanos sin el porteo.

 

Los carritos no son un adelanto que aporten beneficios de ningún tipo. Todo lo contrario.

 

Por eso, cuando leo (u oigo) comentarios acerca de que el porteo es "una moda", "cosa del campo/pobres/indias/gitanas/pon-aquí-lo-que-quieras" o, incluso, "postureo", me invaden sentimientos encontrados.

 

Por un lado, coraje. Porque se sigan transmitiendo ideas pacatas y equivocadas acerca del porteo, y de los bebés y sus necesidades.

 

Por otro lado, pena. Porque con lo importante que es el porteo, el contacto, para el futuro de nuestros-as hijos-as, que se siga pensando que es una cuestión de modas, capricho o una mera opción para pasear al bebé el domingo por la tarde, me apena terriblemente.

 

Pero también siento cierta ilusión o, mejor dicho, motivación. Porque mi propósito, difundir la importancia del contacto en la primera infancia, se renueva y potencia. 

 

Nos queda mucho que hacer. Miro hacia atrás, veo lo que ya hemos hecho y me enorgullece (por la parte que me toca) y cargo energía para el camino que nos queda. 

 

Hasta el día en que el contacto ocupe su imprescindible lugar en la crianza de los bebés y que, efectivamente, el lema "Manteniendo la tradición" tenga todo el sentido.

 

Mientras tanto, gracias por acompañarnos en este camino.

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