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Pañales de tela en la guardería

Posted by Eloisa 07/09/2019 0 Comment(s)

Llevar a tu bebé con pañales de tela a la guardería o cambiar de los pañales desechables a los pañales de tela mientras todavía le llevas a la escuela infantil puede suponer todo un reto: el reto de enfrentarse a los prejuicios del personal del centro, ya sea desde la dirección del mismo o los de las educadoras.

 

Normalmente, cuando les decimos que nuestro hijo usa o va a usar pañales de tela siempre nos solemos encontrar con una negativa radical, aunque haya honrosas excepciones. Suelen manejar todos los prejuicios que la sociedad suele tener en contra de los pañales de tela: son más sucios, dan más trabajo, huelen peor, en realidad no son más ecológicos, son más complicados de utilizar, hay que cambiarlos más a menudo, etc.

 

En realidad, usar pañales de tela en la guardería, escuela infantil o con una madre de día u otro cuidador no debería suponer más problemas o complicaciones que hacerlo en casa, lo más importante es mantener una actitud abierta y colaborativa entre las familias y el personal de la guardería.

 

Como familia usuaria de pañales lavables con vuestro bebé, lo principal sería que tuvierais claras las razones por las que los usáis para poder transmitírselas de manera sencilla y eficiente al personal de la guardería. Ya sea por economía, por ecología, por salud o por cualquier otra razón, es importante que estés convencido para poder rebatir cualquier tipo de objección que te puedan poner al respecto.

 

Otro punto importante a la hora de transmitir al personal del centro nuestra decisión de usar pañales lavables es tener claro nosotros mismos, como familia y como padres, el uso y características de los pañales que hemos decidido utilizar. Si no sabemos explicarles cómo se colocan y se quitan, como se ajustan, etc. nos resultará más complicado explicárselo a los cuidadores y será más fácil que obtengamos una reacción de rechazo.

 

Nuestra recomendación es que no “pidas permiso” a la guardería para que tu bebé use pañales de tela. Piensa que como padre/madre eres el principal responsable de tu hijo y de todas las decisiones que atañen a su cuidado. Nadie debería cuestionarlas y menos un servicio al que tú estás “contratando”. Piensa que, al igual que no dejarías que te impusieran el uso de chupete si tu bebé no lo usa (o viceversa), no deberías dejarles que decidieran por ti el tipo de pañales que quieres usar con tu pequeño. En cambio, lo mejor es que les “informes” con una actitud positiva de tu decisión de usar pañales de tela con tu bebé y también hacerlo en el periodo en el que permanecen en la guardería. Sería ideal que pudieras hablar por adelantado con ellos y enseñarles los pañales que has decidido usar, de tal manera que les puedas explicar tranquilamente cómo son, cómo se usan y cómo se guardan sucios tras el cambio. Si se los enseñas con una actitud tranquila, convencida y positiva es más fácil que evites esos prejuicios y excusas de los que hablábamos al principio.

 

Al igual que hace años había muchas guarderías que rechazaban la leche materna extraída para alimentar a los bebés a su cuidado y hoy en día cada vez son menos (aunque las leyes que han legislado su obligación de aceptarla también haya sido muy influyente), hace años era mucho más fácil que las escuelas infantiles se negaran a aceptar el uso de pañales de tela que hoy en día. No en vano, en época de crisis y con cifras de natalidad cada vea más bajas, es una mala “opción de negocio” no respetar las decisiones de los padres respecto a aspectos importantes del cuidado de sus hijos.  En esta guardería (http://www.escuelainfantilfantasia.com/la-escuela-infantil-leganes/) por ejemplo, presumen de fomentar el uso de pañales de tela. El hecho de que haya familias que lleven a su hijo a la guardería con pañales de tela puedes servir, además, de acicate para despertar la curiosidad de otras familias y que se deciden a considerar y probar esta opción, si no ahora, en el futuro.

 

La Federación Española de Municipios y Provincias realizó hace tiempo un estudio que confirmó que el uso de pañales de tela en guarderías podía reducir hasta en un 37% el consumo de pañales, disminuyendo la generación de resíduos en 174 Kg. por cada niño. Un argumento de peso en una sociedad en la que la ecología y la filosofía “zero waste” (cero residuos) juegan cada día un papel más importante en todos los aspectos de la vida, incluida la maternidad.

 

En cualquier caso, y para facilitar la aceptación del uso de pañales de tela en la guardería, escuela infantil o madre de día de tu hijo, te damos unos cuantos consejos prácticos que te ayudarán a facilitar el trabajo de las cuidadoras sin renunciar al uso de tus pañales ecológicos:

 

- Lleva a la guardería el sistema de pañales de tela más sencillo del que dispongas. Lo ideal sería pañales de una pieza, ya sean todo en uno, todo en dos ya montados o rellenables ya rellenos. No esperes que la cuidadora cambien un todo en dos cambiando solo el absorbente como tú haces en casa sino que ten preparados todos los pañales necesarios para el tiempo que el bebé estará al cuidado del centro y alguno adicional, por si acaso. Es decir, si por ejemplo llevas pañales Pop-In todo en dos, no te recomendamos que lleves tres pañales completos y dos recambios sino cinco pañales completos… Los recambios ya los podrás usar en casa. Si le llevas los cinco pañales completos para el/la cuidador/a cambiar el pañal será tan sencillo como cambiar un pañal desechable, solo que en lugar de tirarlo al cubo de la basura, lo tendrá que guardar en una bolsa impermeable.

 

- Si usas pañales de talla única, llévalos ajustados ya a la talla que está usando tu hijo y con una absorbencia adecuada. De este modo, de nuevo, facilitarás el trabajo de la persona que está a cargo de tu hijo a la hora de cambiar el pañal. Puedes dejar en el centro unos cuantos desechables ecológicos o de los que uses, hayas usado o simplemente elegido, para que los usen en caso de urgencia si algún día hay que cambiar al bebé un número inusualmente elevado de veces.

 

- Lleva en la bolsa de pañales de tu hijo siempre el número de pañales según los cambios que le suelen hacer en el tiempo que permanece en el centro y añade dos o tres de más. Es mejor volver a casa con pañales limpios que podrás aprovechar o dejar en la bolsa para el día siguiente, que quedarte corta y darles una excusa para rechazar los pañales de tela. Tampoco es un drama que en un momento dado le pongan a tu bebé un desechable (excepto en caso de alergias, dermatitis o similares).

 

- Valora la posibilidad de reforzar los pañales con algún absorbente extra, ya que en algunos centros no cambian el pañal tan a menudo como lo sueles hacer tú en casa. En otros casos, suele ser al contrario y le cambian más a menudo, con lo que podrás llevar los mismos pañales que usas normalmente o incluso otros que ya no usas en casa porque su absorbencia es más limitada.

 

- Si tienes pañales con velcro y con snaps, usa preferentemente para la escuela infantil los de velcro, ya que su uso y ajuste es mucho más parecido al de los desechables que las opciones de snaps. No compliques demasiado la vida a las cuidadoras explicándoles como cerrar los velcros en las tablas de lavado; ya lo harás en casa cuando llegues y organices los pañales del día en el cubo.

 

- Si no usas pañales de velcro y todos son de snaps, puedes facilitar la labor de ajuste de los pañales indicándoles a las cuidadoras en qué snaps tienen que abrochar cada ala laterla del pañal. Puedes marcarlos con un rotulador indeleble. Así te aseguras de que colocan los pañales adecuadamente y evitar aumentar la probabilidad de fugas debido a un mal ajuste.

 

- Aunque no uses forros desechables en casa, plantéate usarlos para la guardería o escuela infantil. Ayudarán a los cuidadores y el personal del centro a percibir los pañales como algo más “higiénico. No solo hará que los pañales sucios estén menos sucios, sino que, al poder desecharlos por el váter no te podrán poner como excusa que no pueden guardar las caquitas en la clase (aunque no tengan problema en guardar las caquitas que están dentro de un pañal desechable). Si vas a usar forros desechables, asegúrate de colocarlos “a prueba de fuego”, es decir que no sea posible que se queden por fuera y hagan efecto mecha mojando la ropa o ayudando a las caquitas a resbalar fuera del pañal. Una buena idea, por ejemplo, con los todo en dos, es envolver los absorbentes con el forro desechable y remeterlos por debajo para facilitar que se mantengan en su sitio. Con pañales todo en uno con lengüeta, puedes hacer lo mismo con la lengüeta y en pañales rellenables puedes probar a recortarlos siguiendo el patrón del pañal y remeterlos un poco en el bolsillo, igualmente, para que no se muevan de su sitio.

 

- Si usas toallitas de tela lavables, prepara un neceser (puedes incluso aprovechar una de las cajas dosificadoras de las desechables) aparte con toallitas ya humedecidas (o secas y con un spray para humedecerlas al momento. No necesitarás una bolsa impermeable extra para las toallitas sucias ya que las podrán guardar en la misma que llevas para los pañales. Y eso tampoco lo debes olvidar: incluir una bolsa impermeable en la bolsa donde lleves tus pañales, para que las educadoras puedan guardar el pañal mojado después del cambio. Preferiblemente de cierre con cremallera para que la puedan manejar fácilmente y con rapidez. Si tiene un asa para colgar, puede ser útil también si cada bebé dispone de un casillero o un perchero para su uso individual.

 

- Finalmente, también tendrás que tener preparada la crema o el preparado para hidratar el culito del bebé apto para su uso con pañales de tela que suelas usar en casa, aunque si usas forros desechables, te podrás despreocupar algo más de este tema.

 

En otro orden de cosas, piensa que tal vez debas comprar pañales adicionales para poder tener disponibles los que usas en casa y tener siempre otros preparados y disponibles para llevar a la guardería.

 

Mi experiencia personal:

Con mi hijo mayor, Darío, no conocía los pañales de tela ni había oído hablar de ellos más allá de las famosas “gasas y picos”. Sí que tenía (y tengo) algún recuerdo de la infancia de mi madre cambiando el pañal a mi hermana y poniéndole unos picos que eran como de hule, con un estampado de rombos rojos y blancos y que se anudaban a los lados. Durante el maternaje de mi hijo mayor aprendí que había maneras diferentes de hacer las cosas y de mano de la lactancia materna descubrí conceptos como el porteo ergonómico o los pañales de tela. Leí mucho, pero no me animé a comenzar a usarlos. Ya teníamos nuestras rutinas en marcha y no terminaba de enterarme demasiado bien de cómo iba el tema. Cuando Darío tenía un año y unos meses, me quedé embarazada de Diana, mi segunda hija, y en ese caso decidí que iba a empezar a portear y usar pañales desde el principio.

 

Mandé correos a tres “tiendas” de Madrid de porteo y a partir de ahí contacté con Elena, de Monitos y Risas, que nos dio una excelente información sobre porteo ergonómico y, además, también nos informó sobre pañales de tela y nos asesoró sobre las distintas opciones para comenzar. En el tema de porteo seguí al 100% su consejo, pero con el pañaleo enseguida empecé a entrar en foros y pedir opiniones e hice mis primeras compras de gasas y cobertores para comenzar a usar pañales de tela y  una de las primeras cosas que decidí es que si iba a pasarme a la tela, lo iba a hacer con mis dos hijos a la vez. Así que una vea tuvimos nuestro stash de pañales, un día fui a la guardería ahablar con la educadora de mi hijo para confirmarle que a partir de ese momento iba a llevar pañales de tela.

 

Elegí los itti bitti de talla L. Ya los teníamos muy probados, eran bonitos y agradables, con una gran absorbencia, poco volumen para facilitar desnudar y vestir al bebé, un gran ajuste, me permitían reforzarlos con más absorbencia, era muy fácil colocar los forros desechables y “remeterlos” entre el absorbente y el exterior impermeable y, además, tenía suficientes pañales iguales como para llevarlos todos los días a la guardería y no volverlas “locas” con distintos sistemas”.

 

En lugar de forzar la situación, pedí un día una tutoría y se los enseñé. Estaban limpios e impolutos, eran bonitos y suaves. Les expliqué cómo se ponían y quitaban y cómo ellas tan solo tenían que quitar el forro desechable si tenía caquita y desecharlo en el váter o en el cubo con el resto de pañales desechables y meter el pañal sucio en una bolsa impermeable estanca que no dejaba salir líquidos ni olores.

 

Al principio estuvieron un poco extrañadas, sobre todo por un cambio tan repentino y “radical”, pero después de tocarlos y manejarlos por si mismas noté que se sintieron un poco más seguras. En el fondo no era más que un pañal que una vez cambiado tenían que guardar en una bolsa en lugar de tirar en el cubo de la basura. Además, les aseguré que tendrían disponibles desechables para caso de necesidad y parece que eso también fomentó su confianza.

 

Darío tenía ya dos años y no daba problemas a la hora del cambio de pañal, así que enseguida el cambio se convirtió en un éxito y las educadoras no tenían ningún problema en usar los pañales de tela en el día a día del centro. Solían cambiarle de pañal unas tres veces en las cuatro horas que yo le dejaba allí, pero yo siempre incluía cinco pañales en su mochila, junto con su bolsa. Las toallitas, de momento, las seguimos usando desechables.

 

Con Diana, ya tenía mi propio negocio y ella venía conmigo, con lo que los pañales de tela no suponían ningún problema. De hecho, contar con bebés en pañales no solo nos permitía elegir los que más nos gustaban para ofrecer a nuestros clientes sino, además, testar las nuevas opciones del mercado. Cuando contratamos a una persona para que cuidara y acompañara a nuestros peques en la tienda mientras Elena y yo trabajábamos y atendíamos a los clientes) enseguida le cogió el punto a los pañales de tela. Nosotras estábamos continuamente para apoyarla y resolver sus dudas y, aunque ella siguió utilizando pañales desechables durante algún tiempo, no tuvo ningún problema en amoldarse al uso de pañales reutilizables, como debería suceder si en lugar de llevar a tu hijo a una escuela infantil eliges una madre de día o que tu bebé se quedé al cuidado de alguna canguro o familiar.

 

En resumen, a la hora de “presentar” tus pañales de tela a los profesionales de tu centro de cuidados infantiles, lo importante es demostrar seguridad, garantizarles que el sistema no va a aumentar el trabajo o reducir la higiene en el aula y resolver todas sus dudas con asertividad, positividad y optimismo, incidiendo en sus ventajas económicas, ecológicas y para la piel del bebé… Y si aún así siguen negando tu derecho a elegir puedes contarles alguna pequeña “verdad a medias” como que tu bebé es alérgico a alguno de los tintes de los pañales (hay casos reales documentados que demuestran este tipo de alergias) o a los productos desodorantes y cremas que se incluyen junto con la celulosa y el SAP que componen los pañales desechables tradicionales.

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